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Un detalle muy original para regalar estas navidades

Ya se acercan estas fechas de paz, armonía y sobretodo, regalos, pero en los tiempos que corren la cosa no está como para estar regalando a todos a quienes conocemos.
 
Pero lo que si podemos hacer es crear un detalle muy original para regalar partiendo de una de nuestras mejores fotografías, se trata de transferir dicha foto a una plancha de madera, logrando un resultado distinto y atractivo. No has visto muchas impresiones en madera, ¿a que no? 
 
Pues continua leyendo y descubre como hacerlo


¿Qué materiales necesito?

  • Una pieza de madera con las dimensiones de la imagen que deseas transferir. Es preferible que se trate de una madera noble. Si no hay más remedio, también puedes utilizar contrachapado, aunque el resultado no es tan bonito.
  • Un bote de gel medio. Es el elemento que se encargará de la transferencia. Puedes comprarlo en cualquier tienda de manualidades.
  • Un bote de tapaporos. Si la pieza de madera está perfectamente pulida no será necesario. Pero, si no, será muy útil para lograr un aspecto más terso. También podrás adquirirlo en una tienda de manualidades.
  • Una brocha. La necesitarás para aplicar el tapaporos y el gel medio. Nuevamente, podrás adquirirla en la tienda de manualidades.
  • Una lija de papel para madera. Al igual que el tapaporos, es de aplicación opcional, sólo deberás hacer uso de la misma si la madera no está suficientemente pulida, o si, como en mi caso, no te ha quedado más remedio que usar una pieza de contrachapado. La lija también puedes comprarla en una tienda de manualidades.
  • Un bote de cola blanca o barniz, dependiendo del resultado final que queramos obtener.
  • Una fotografía impresa en blanco y negro, con tóner y en papel. El tóner impreso en la fotografía será el que se transferirá a la plancha de madera. 
 
Ya tengo los materiales, ¿y ahora?
 
 
Preparación de la plancha de madera

La plancha de madera será la superficie que reciba el tóner, por tanto, es importante invertir el tiempo necesario en dejarla perfecta.

Si se trata de una madera noble (castaño o nogal, por poner dos ejemplos), es probable que no tengas que hacer mucho.

Si se trata de contrachapado o de maderas más porosas (o incluso de maderas nobles cuya textura quieres suavizar aún más) es recomendable que lijes la superficie y los cantos, quites el serrín generado con un paño y apliques líquido tapaporos.

La idea de este primer paso es conseguir una superficie lisa y tersa sobre la que sea fácil realizar la transferencia.  
 
Aplicamos el gel medio

Quizás nunca has oído hablar del gel medio. Pues bien, se trata de un producto que permite hacer transferencias, es decir, que nos permitirá transferir el tóner de la impresión a la plancha de madera.

Lo que haremos será, una vez que tenemos la pieza de madera perfectamente seca (si hemos aplicado tapaporos) y limpia de cualquier tipo de impureza, es aplicar de forma generosa gel medio sobre la superficie.

Extiende bien el gel, pero, como digo, aplica cantidad abundante para que toda la superficie de la madera cuente con una capa de gel.
 
Transferencia de la imagen a la madera

Inmediatamente después de haber aplicado el gel medio es el momento de superponer el papel, enfrentando la cara impresa con la superficie de la madera sobre la que hemos puesto el gel medio.

Ten en cuenta que la transferencia del tóner hará que la imagen se muestre en la madera como un espejo, por lo que si deseas que se visualice igual, tendrás que aplicar previa a la impresión una transformación de este tipo.

Una vez superpuesta, es necesario estirarlo bien para evitar que se creen burbujas. Puede venirte muy bien un rodillo de cocina para lograr el mejor resultado.

Hasta aquí, la primera parte del proceso, ahora búscate un entretenimiento, tienes por delante al menos 5 ó 6 horas (aunque, si puedes esperar, déjalo reposar una noche entera) para que seque bien el producto y la transferencia se realice de forma adecuada.
 
Retiramos el papel con ayuda de un paño húmedo

Ya se ha secado, de modo que el papel que superpusimos en el paso anterior parece una capa más de la madera. Pues ahora hay que preparar un paño y un recipiente con agua.

Con el paño suficientemente húmedo, iremos frotando para conseguir retirar el papel y ver cómo el tóner ha quedado impregnado, a través de la aplicación del gel medio, en la plancha de madera.

Para llevar a cabo este proceso, sé paciente, no raspes demasiado fuerte pues podrías arrancar también la impresión. No tiene ninguna dificultad, lo único necesario, como digo, es la suficiente tranquilidad para ir, poco a poco, descubriendo la impresión y retirando el papel que evita que ésta se vea.

En función del tipo de madera que hayas utilizado (ya te he comentado que el contrachapado es la menos adecuada, a mí no me quedó otra opción) y de lo cuidadoso que hayas sido a la hora de retirar el papel es posible que haya zonas en las que no hayas podido quitar todo el papel, otras en las que se haya agrietado un poco la madera, etc.

No te preocupes, estos elementos contribuyen a dotar de mayor verosimilitud al efecto envejecido que persigue esta técnica
 
Ahora aplicaremos el fijador

Con el paso anterior podríamos decir que hemos acabado el proceso, sin embargo, hay todavía algo que puedes hacer: fijar y embellecer el resultado.

Para eso, hay dos opciones: cola blanca o barniz. Con el primer producto darás un poquito de brillo. Con el segundo modificarás el color de la madera.

Si nos hemos decidido por hacer uso de la cola, debemos seguir los siguientes pasos: mover bien la cola (pues puede estar demasiado líquida o con grumos), aplicar de forma uniforme por toda la superficie y, lo más importante, no os asustéis si veis que la imagen queda completamente blanca, es normal, en cuestión de horas, la cola se habrá secado, volviéndose transparente, y habrás conseguido un doble objetivo: fijar la impresión y ganar luminosidad y contraste en el resultado final

En caso de usar el barniz tendremos que seguir las instrucciones que aparecen en la lata del producto. Eso si, el resultado puede variar dependiendo del tipo de barniz que le apliquemos.
 
 
 
Pues si hemos seguido todos estos pasos habremos visto que no es tan complicado, y, si queremos, podemos experimentar y repetir esta técnica con otros materiales, solo es cuestión de probar.